Es difícil vivir en un mundo donde todo lo que
hagas, digas o pienses, será juzgado. Es tan difícil que algunas personas no
pueden soportarlo y han de terminar con todo esto. Y el único modo que ven
posible, es terminar con ellos mismos.
Deberíamos empezar a intentar cambiar la
realidad en la que vivimos. Pero, claro, nadie hará nada para cambiarlo. Para
ser sinceros, yo tampoco. Realmente, si escribo esto es porque no puedo más.
He pensado más de una vez en acabar con todo, cortar por lo sano. Pero hay personas
que me importan demasiado en esta vida. Hay personas que me importan tanto que
soy capaz de hacer cualquier tontería por ellos. Y la persona que más me
importa, y por la que haría más tonterías, ya hace tiempo que no
quiere saber nada de mí. Es irónico, porque parece que me dedique cada uno de sus movimientos. Por él, haría cualquier cosa. Viajaría a la luna y volvería.
Pero quiso acabar cualquier relación conmigo.
Es triste porque
éramos perfectos, no había nadie ni nada como nosotros. Había una fuerza
especial que nos unía, y que nos hacía únicos. Le quise escribir un texto,
bueno, en realidad lo hice, pero no sabía dónde estaba, y no se lo pude enviar
jamás. Le decía, bueno, lo intentaba porque no me salían las palabras, mi pulso
aumentaba, mis manos temblaban y mis ojos se humedecían en recordar cada uno de
los momentos a su lado.
Y hoy... Bueno, hoy he encontrado la carta. Y creo que ya es hora de que la lea. Pero no tengo los cojones de enseñarsela y la cuelgo en internet cómo si él fuera a verla, aunque sé que, con lo imbécil que es, aunque la vea, no va a pensar que es para él.
“Últimamente he estado pensando en lo nuestro,
¿sabes? En todo lo que pasó entre nosotros. Y sí, sé que al principio fue duro,
que fue difícil llevarlo bien. Y también sé que quizás no lo hice del mejor
modo, pero era todo lo que yo sabía. He intentado llevarme el sufrimiento a
otro lado, y sé que no quieres recordar, pero creo que debería decirte que no
sabes cómo me hubiera gustado poderte haber dado lo que te merecías, cuando
tuve la oportunidad. Ahora ya… Ahora ya es demasiado difícil.
Jamás volveré a
sentirme como lo hice a tu lado. Sabes de sobras que no hay nadie con quién
pueda hablar, tú eras el único que me entendía. Sé que no encontrarás un amor
tan verdadero como el que yo te di. Qué ingenua fui al pensar que, quizás,
podrías devolvérmelo, aunque fuera sólo un poco.
¿Sabías que no había nadie como nosotros? Nadie como tú y
yo juntos, por los buenos y los malos momentos. Juntos éramos capaces de
superarlo todo, éramos capaces de hacer cualquier cosa, porque creíamos en
nosotros.
Me dijiste “si tu caes, caeré contigo” ¿Recuerdas? No, ya veo que no.
No sé ni porque pregunto.
Te lo di todo, bueno, todo lo que tenía para darte.
¿Por qué me apartaste de tu vida? Ahora estoy confundida. Ya no sé qué hacer
con mi vida. Me he perdido a mí misma. ¿Sabías que lo único que intentaba era
hacerte sonreír y hacer que cada momento a mi lado fuera el mejor?
Esos tiempos
eran realmente bonitos. Acostumbrabas a rodearme la cintura con tus brazos,
abrazándome desde detrás, y dándome esos besos en la comisura del labio que me
volvían loca, y lo sabías... Vuelvo a sonreír al recordarlo, pero ahora esto ya
es pasado, jamás se repetirá. Fue bonito, pero ahora ya no somos nada, por lo
menos para ti. Supongo que es lo que ha de ser. Pero dime, ¿fue malo? ¿Por qué
lo acabaste? ¿Valió la pena? Éramos tan perfectos…
Pero ahora solo quiero que
veas que no había nada como nosotros juntos. Cuando sonreías, parecía que las
estrellas no brillaran en el cielo. Y cuando me besabas como tu sabías, todos
los cabellos de mi cuerpo se erizaban, haciendo que toda yo estremeciera, y no
me pudiera resistir a ti. Hacías que todos los días fueran perfectos, y que dos
horas sin ti fueran insoportables. Necesitaba saber de ti cada minuto de mi
existencia. Sé que, a veces, me hacía pesada. No lo podía resistir. El solo
hecho de pensar que ahora debes estar con alguien, dándole esos besos. Esos que
hacías con tanta pasión y amor. Continúo siendo ingenua al creer que tenían
amor.¿Alguna vez me amaste? ¿o simplemente fui una pérdida de tiempo? Si lo
fui, lo siento. No era mi intención. Intenté hacerlo lo mejor que sabía.
Bueno,
quiero que sepas que yo sí, yo sí que te amé con locura. Caca día que pasaba te
amaba un poco más, si eso era posible, y quería que lo supieras. Aunque, si has
querido desaparecer de mi vida sin explicaciones, supongo que no querrás
recibir esta carta. Mejor lo olvido todo i lo dejo aquí. Mejor acabemos con
todo de una vez por todas…”
Cuando terminé de escribir la carta, me
intenté suicidar unas cuantas veces. Por suerte, no lo conseguí. Para ser
honesta, dejé caer muchas lágrimas al suelo. Demasiadas.
Pero hoy, después de dos años de no saber
absolutamente nada de él, le he vuelto a ver. He vuelto a sentir tus ojos
mirándome con necesidad.
He pensado en resistirme, pero ha sido imposible.
Cuando se me ha acercado y me ha susurrado en la oreja que me había echado de menos, me he desecho en lágrimas.
Probablemente no haya entendido porque lo he hecho. Sinceramente, yo tampoco.
Pero me ha besado. Y ahí es donde he entendido que todo había cambiado mucho.
He conseguido olvidar los sentimientos que, tiempo atrás, tuve por él. Ya no le
quiero, y él a mí sí.
¿Cómo cambian las cosas, verdad? Veremos quién sufre
ahora.