Llorar entre risas, reir entre llantos.

Si estoy mal, no me digas "Todo estará bien", no me abraces, no me des tu hombro para llorar. No, no hagas nada de eso. No hagas lo que le harías a una chica normal, porque yo no lo soy.
Llorar entre risas, reir entre llantos.

Si estoy mal, ven, cógeme la cara, haz que te mire a los ojos y dime "Mira que eres tonta, ¿eh?" y hazme reír. Haz que se me vuelvan a caer las lágrimas, pero acompañadas de carcajadas. Haz que olvide lo que me preocupaba, aunque sea un solo instante.

Haz que sea feliz, aunque sea un solo segundo.

Pero no esperes que con un "Sonríe princesa" se solucione todo. Porque no. Porque no se soluciona nada pidiendo que sonría. ¿Qué logras? Una sonrisa, falsa, de mi boca. Pero, ¿y? ¿A caso me has solucionado el problema? ¿A caso me has hecho olvidar mis temores? No, ¿verdad?

Pretendes que me enamore de ti porque me dices que sonría cuando estoy mal. No. Yo no me enamoraré de palabras. Yo no me enamoraré de aquél que me diga que sonría, si no de aquél que me haga sonreír. No me enamoraré de ése que crea que con un abrazo se soluciona todo, si no de aquél que remueva el cielo y tierra para darme un millón.

No me hagas sonreír cuando estoy enfadada, me puedo enamorar. Y, si lo haces, acepta las conseqüéncias.