Adiós.

Mamá, papá, me gustaría poder decir que esto no es culpa vuestra. Ojalá pudiera empezar esta carte diciendo que si hago esto es por la escuela, por mis amigas o por mi misma, que nunca me parezco suficiente. En parte sí, en parte es eso. Pero lo siento, no puedo haceros sentir bien. Esto es completamente vuestra culpa.

Antes de irme quería pedir perdón por ser el desastre de hija que soy. Sé que no doy más que problemas, que mi salud física y mental os molesta, que os gustaría que estuviera deglada y fuera guapa. Lo sé, a mí también, es sólo que no puedo. Lo siento por no sacar las notazas de mi hermano. Varias veces he intentado ser él, pero lo juro, no puedo.

Siento no saber cuándo debía y cuándo no ayudar en la casa. Lo siento por pasar más horas leyendo encerrada en mi habitación que emborrachándome con mis amigas. De hecho, lo siento por no tener amigas. Lo siento por pasar tantas horas en internet. Quizás aquí es el único sitio en el que se me entiende.

Pido disculpas por todo el dolor que os he hecho pasar. Y por todo el que vendrá ahora. Lo siento, de verdad. Siento incluso esta manía mía de pedir disculpas por absolutamente todo. Lo siento por nacer, no tuve elección. Pero ahora sí, puedo irme. Y por eso, a parte de disculparme, quería deciros que muchas veces, más que una bronca, necesitaba un abrazo. Y que me voy a buscar los abrazos que me han faltado, que regañarme ya se sola.