A veces pasa, pequeña, que la gente se pierde. Y una persona puede perderse de muchas maneras. A veces se pierden en un pensamiento, y son incapaces de seguir el camino de vuelta. Otras, se pierden en un recuerdo, o en una imagen. O en un momento. A veces la gente se pierde en otras personas, o en partes de otras personas. Yo me he perdido muchas veces, ¿sabes? Me pierdo en sus ojos, y en sus carícias. Me pierdo en el montón de líneas corbas que conforman su sonrisa. Una vez, recuerdo, me perdí en su pecho. Y bajo las montañas que formaban sus pechos, encontré un pequeño tesoro, en el que me perdí más adelante. A veces la gente se pierde a si misma, también. Yo me perdí a mi misma varias veces, y sigo haciéndolo.Pero, al contrario de lo que te dirán la mayoría, lo peor es reencontrarte después de perderte. A veces no, a veces es bonito. A veces. La mayoría de veces preferirías hacerte jirones la piel antes de darte cuenta la tristeza de la realidad en la que vives. Pero la vida es así, pequeña, te eleva a los más alto, te permite perderte en las cosas más bellas, pero después te arrebata ese momento de paz, y sólo te permite caer. Y ya sabes lo que dicen, como más alto estés, más bajo caerás.