D E S P E R T A R.

Me persigue. Eso me persigue. Quiere cojerme. Giro a la derecha. Corro rápido. Le tengo demasiado
cerca. Miro hacia delante y me encuentro con una calle sin salida. Mierda. Me va a pillar. Ya me tiene. Me ha cogido. Adiós mundo. Abro los ojos. Mi respiración es acelerada, palpo rápidamente a mi alrededor. Estoy estirada en mi cama. Vuelvo a cerrar los párpados, deseando volver a mi pesadilla. Sí, era terrorífica, pero no es peor que la realidad que me espera. Al recordar que somos lunes, desearía estar como en la pesadilla, muerta.

"Vamos, despierta, llegarás tarde." me dice mi madre. ¿Cómo le explico que me da igual llegar tarde? Es más, ¿cómo le explico que no tengo ganas de ver a ninguna de las personas de mi clase? No puedo. No puedo hacerle daño. Ya le he hecho daño a demasiada gente. Sólo puedo hacerme daño a mí.

Abro los párpados e intento convencerme. Vamos, tú puedes, levántante. No sirve de nada, sé que no voy a hacerlo tan fácilmente. Apoyo mis manos en el colchon y empujo fuerte. Me levanto antes de volver a caer sobre mi cama. Un paso menos para el fin del día.

Me visto rápidamente, intentando no rozar mis cicatrices. Me las cubro rápidamente con mis pulseras, practico mi falsa sonrisa en el espejo, y salgo de casa. Me pongo los auliculares con la música al máximo, e intento no escuchar mis pensamientos. Es más difícil de lo que parece. Se han metido en mi cabeza, en mis sueños, en mí. Están por todas partes susurrando a gritos todas las verdades que yo me niego a aceptar. "Eres inútil.", "¿Por qué vas a clase, si no vas a poder hacer nada con tu vida?", "Ríndete, harías un favor al mundo."

Me dijo "Si te caes, te cogeré.", y lo hizo.
Casi logran hundirme. Casi. Pero ahí está él, mi ídolo. Le debo todo. Le debo mi vida. Y sí, tienen razón,no me conoce, jamás lo hará. Pero yo le conozco a él. Y él ha estado aquí para evitar que todo se hundiera. No me conoce, pero yo sí a él. Y le agradezco cada uno de sus "Todo volverá a estar bien" porque son lo que me ha dado la fuerza. Le agradezco cada una de sus sonrisas, porque son lo que me han dado las ganas de seguir adelante. Le agradezco todo lo que ha hecho por mí, porque me ha hecho sentir querida.

Le agradezco salvarme.